jueves, 4 de junio de 2009

Testimonio

Llevar a mis amigos al Tena por primera vez me recuerda al Coronel Aureliano Buendía cuando su padre lo llevó a conocer por primera vez el hielo. Todos ellos, citadinos, entre los árboles y animales de la selva observaban curiosamente lo que los rodeaba. ¿Quién iba a pensar que al final de todo sería una estupenda experiencia? Verlos caminar con cuidado entre las ramas caídas y con temor de los mosquitos me producía mucha risa, ni siquiera en un examen de matemáticas reconocería su rostro de miedo, aunque sacando cuentas me sentí muy orgullosa de su buena actitud y disposición por conocer algo nuevo y aún más: probarlo.Verlos realizar el deporte de la zona, bajo la inclemencia, el río y el sol; comer cosas desconocidas con la idea de un bajón del estómago, me hicieron notar que son unas hermosas personas y verdaderos amigos. Claro que era su trabajo y por eso estaban ahí, pero nunca reflejaron mala cara. Las experiencias vividas es ese pequeño lapso fueron enriquecedoras y a la vez se convertirán en agradables anécdotas y por supuesto ¡siempre serán bien recibidos cuando quieran!
María Esther Vera

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