jueves, 4 de junio de 2009

El camino a Pununo

Eran las 7ymedia de la mañana en el Tena. Una camioneta estaba esperando a todos los que se dirigirían a la comunidad indígena de Pununo que se encuentra a 8 kilómetros de Misahuallí, y a 48 kilómetros de la Provincia de Napo. A pesar de que el camino no fue muy largo, los casi 50 minutos de viaje resultaron agobiantes e intrigantes. Caminos irregulares, puentes de solo dos tablas paralelas, el calor, el sol canicular, eran algunos de los rasgos de este peculiar pero aventurero recuerdo. Al llegar a la comunidad se podían observar kilómetros y kilómetros de selva, árboles enormes, muchos insectos y a lo lejos una choza. En ésta pequeña choza de madera habitan Polibio Tanguila, Teresa su esposa, y sus siete hijos. Polibio y Teresa contrajeron matrimonio porque sus padres así lo decidieron. En su cultura el casarse por amor no es una posibilidad, sino que se da por conveniencias familiares. Polibio fue shamán gracias a su padre, y hoy es el curandero de su comunidad. Gracias a las creencias de los quichuas los dioses se presentan como las cavernas, el diablo y los duendes, mientras que el diablo se presenta para las mujeres en un hombre con patas de ave, y para los hombres en una espléndida mujer con las mismas patas. En alguna ocasiones Polibio comentó sobre la necesidad de no quedarse solo en la selva pues es cuando el demonio aprovecha para aparecer, asimismo puso énfasis en el hecho de que no se les debe temer pues finalmente son esos dioses son que les proporcionan la sabiduría.

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