jueves, 4 de junio de 2009

El jefe de la selva

En medio de la selva, en el camino hacia Pununo, entre Misahuallí y esta pequeña comunidad; se encuentra el gran jefe de la jungla. Desde las alturas observa todo y con sus largas extremidades se burla de nuestra insignificancia y pequeñez.
Se trata del gigantesco ceibo, un árbol muy simbólico para los Quichuas ya que representa sabiduría y buena suerte. Actualmente se encuentra en peligro de extinción y los moradores lo cuidan mucho; precisamente el que se encuentra en el punto antes mencionado tenía 300 años de vida y medía aproximadamente 50 metros de altura; más impresionante que esto fue el hecho de que según el guía este ceibo era uno de los más jóvenes del Oriente y que en un parque ecológico existía uno que para rodearlo se necesitaba de más de 60 personas tomadas de la mano.
Se dice que el ceibo transmite buenas energías, por lo que nunca está de más tocarlo con el afán de tener un poco de esta dicha. Sin embargo el tronco del ceibo está lleno de hormigas “conga” las cuales son venenosas y su picadura representa un dolor bastante molestoso, para colmo, y como si no fuera ya suficiente, están siempre rodeándolo las espantosas tarántulas que, si nos asustamos todos con una enorme, nos terminamos retirando del lugar al saber que para los lugareños era considerada como una de las pequeñas arañitas.


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