
jueves, 4 de junio de 2009
Testimonio
Llevar a mis amigos al Tena por primera vez me recuerda al Coronel Aureliano Buendía cuando su padre lo llevó a conocer por primera vez el hielo. Todos ellos, citadinos, entre los árboles y animales de la selva observaban curiosamente lo que los rodeaba. ¿Quién iba a pensar que al final de todo sería una estupenda experiencia? Verlos caminar con cuidado entre las ramas caídas y con temor de los mosquitos me producía mucha risa, ni siquiera en un examen de matemáticas reconocería su rostro de miedo, aunque sacando cuentas me sentí muy orgullosa de su buena actitud y disposición por conocer algo nuevo y aún más: probarlo.Verlos realizar el deporte de la zona, bajo la inclemencia, el río y el sol; comer cosas desconocidas con la idea de un bajón del estómago, me hicieron notar que son unas hermosas personas y verdaderos amigos. Claro que era su trabajo y por eso estaban ahí, pero nunca reflejaron mala cara. Las experiencias vividas es ese pequeño lapso fueron enriquecedoras y a la vez se convertirán en agradables anécdotas y por supuesto ¡siempre serán bien recibidos cuando quieran!
María Esther Vera
Aproximación a la realidad
Pununo es una de las comunidades más pobres del país, como cientos de las poblaciones aledañas en el mismo Oriente, o como las de la Costa del Ecuador. ¿Cómo es posible que gente en esas condiciones de vida sea tan feliz con lo poco que tiene? Esa es una de las preguntas que ha rondado mi cabeza desde mi retorno a Quito. No concibo la idea de pensar en gente que no hace más que quejarse y criticar lo que tiene o lo que vive. Cuando hay necesidades extremadamente más urgentes y que requieren de mayor atención. Entre dos mundos distintos, una realidad casi de autómatas y un escalofrío en la sangre pensaba en lo distinta que debe ser la vida en la comunidad. Casi cuatro horas bastaron para darme cuenta de que definitivamente podemos ser felices con tan poco, de que se podría convertir la vida en tan solo un segundo y algunos kilómetros de recorrido. Los quichuas no necesitan de una computadora o un dvd para divertirse o de los lujos a los que nosotros estamos acostumbrados; son gente que sonríe con lo simple de la vida, que viven un día a día en la selva Amazónica disfrutando de lo que sus dioses les propinaron.
El viaje espiritual de la ayahuasca

La ayahuasca viene de una planta del Oriente, para su buen tratamiento, se debe cortar de ella sólo sus ramas ya que si se cortan sus raíces la planta muere. Luego con un machete se procede a limpiar los tallos para que queden libres de la corteza y finalmente a partir cada rama en cuatro partes.
De estas 4 partes de cada tallo ya se podía sacar el jugo de la ayahuasca. Este jugo es un alógeno muy fuerte que causa una serie de alucinaciones para quien lo consume. Don Polibio explicaba que se necesita de cierta sabiduría y experiencia espiritual previa para poder pasar por los efectos de la ayahuasca de la mejor manera posible.
Se dice que el efecto de esta sustancia puede durar hasta 15 días, en los cuales una persona normal no podría salir fácilmente y sin traumas después de tantas alucinaciones y experiencias macabras.
Don Polibio comentaba acerca del proceso espiritual que representa esta bebida: “Cuando la tomas, tus sentidos se agudizan hasta el máximo, tu cuerpo y tu mente se transportan al medio de la selva y sientes una inmediata conexión con la misma; escuchas a lo animales, las plantas, el sonido del río chocando con las piedras y la suave voz del viento que te rodea.De repente, una gigantesca anaconda, la dueña y señora de la ayahuasca, se te acerca y se enrolla en todo tu cuerpo desde los pies hasta tu rostro; pero nunca debes asustarte, debes saber controlar todo, si te asustas la fuerza de la ayahuasca te absorberá y tendrás que pasarla muy mal, con días y hasta semanas de terribles y espeluznantes visiones. Pero si estás tranquilo y te muestras sabio, la anaconda entenderá tus intenciones al tomar su bebida, se irá y en ti quedarán todos los poderes curativos y sobrenaturales”.
De estas 4 partes de cada tallo ya se podía sacar el jugo de la ayahuasca. Este jugo es un alógeno muy fuerte que causa una serie de alucinaciones para quien lo consume. Don Polibio explicaba que se necesita de cierta sabiduría y experiencia espiritual previa para poder pasar por los efectos de la ayahuasca de la mejor manera posible.
Se dice que el efecto de esta sustancia puede durar hasta 15 días, en los cuales una persona normal no podría salir fácilmente y sin traumas después de tantas alucinaciones y experiencias macabras.
Don Polibio comentaba acerca del proceso espiritual que representa esta bebida: “Cuando la tomas, tus sentidos se agudizan hasta el máximo, tu cuerpo y tu mente se transportan al medio de la selva y sientes una inmediata conexión con la misma; escuchas a lo animales, las plantas, el sonido del río chocando con las piedras y la suave voz del viento que te rodea.De repente, una gigantesca anaconda, la dueña y señora de la ayahuasca, se te acerca y se enrolla en todo tu cuerpo desde los pies hasta tu rostro; pero nunca debes asustarte, debes saber controlar todo, si te asustas la fuerza de la ayahuasca te absorberá y tendrás que pasarla muy mal, con días y hasta semanas de terribles y espeluznantes visiones. Pero si estás tranquilo y te muestras sabio, la anaconda entenderá tus intenciones al tomar su bebida, se irá y en ti quedarán todos los poderes curativos y sobrenaturales”.
Una experiencia poco convencional
Estaba aturdida. Habíamos estado por lo menos una hora en casa de Polibio y su esposa. Ya habíamos tomado chicha, nos habían ofrecido carachama (un pez que habita en el río), y que por cierto, no pude comer. Nos contaban historias, era difícil la comprensión, pues ellos solamente hablan quichua y el guía que nos acompañó debía traducir todo cuanto decían. Después de algunos minutos, Polibio se retiró, nos pidieron que entremos a una de las habitaciones contiguas de la choza. Todos entramos, estábamos en silencio. Apenas entré sorprendida ví como en un atuendo muy propio de los shamanes, Polibio tomaba ayahuasca de una especie de recipiente. Iba a proceder a realizar una limpia. Uno de los principales propósitos que tenía del viaje, era experimentarla yo misma. Siempre había escuchado que los shamanes del Oriente son aquellos que las hacen de manera correcta, y sin pensarlo dos veces dije que yo lo haría. Fui la tercera y la última, quería que todas sus energías se quedarán en mi. Sentada en un banquito de madera, lo único que se me ocurrió fue cerrar los ojos. Abandonarme en un estado casi de inconciencia y que Don Polibio hiciera su trabajo, después de todo quería quedar lo más “limpia” posible, pues ¿de qué sirve la limpia, si no quedo limpia?.
Movía sus brazos con una hojas que me pegaban la cabeza, mientras lo hacía entonaba el cántico que cada shamán debe tener para poder hacer las limpias. Durante este proceso solo recuerdo que entré en una estado de paz, y nunca siquiera pensé en abrir los ojos pues la comodidad era extrema. En medio de aquella vivencia poco convencional sentía la necesidad casi desesperada de regresar al Tena, no quería por nada del mundo que la noche llegara pues según Polibio y sus creencias, el demonio se presenta cuando uno está solo en la selva. El temor era grande, pero a medida que pasaban los minutos pensaba en que ahora todo saldría mejor, pues todas las malas energías se quedaban en aquel recóndito pueblo.
El camino para ser Shamán

Muy de repente sacamos a luz una pregunta cuya respuesta ignorábamos. ¿Cómo se convierte una persona en Shamán? Don Polibio sonrío al oír nuestra interrogante y nos contestó en su inentendible quichua del que más tarde nos llegaría la traducción.
Un Shamán tiene la obligación de pasar sus poderes a otra persona cuando lo crea conveniente. Su padre se los pasó a él. Para ello se necesitaba de la simple tarea de soplarle un tabaco puro por los 4 puntos de la sabiduría. Una vez en su pecho, una en su espalda, una en la coronilla y finalmente un soplido dentro su boca. Don Polibio contaba con fe que se sentía cómo el poder de su padre recorría todo su cuerpo.
Lo complicado llegaría después, ya que el supuesto “aspirante a Shamán” debía estar en contacto enteramente con la naturaleza, esto significa que ésta persona debía ser abandonada en la selva durante todo un año sin contacto con la gente. Para colmo, y si esto no fuera suficiente, tenía que superar tentaciones que le imponía el demonio, ya que más de una vez se presentaría en forma de una hermosa mujer con patas de ave, tentándolo a dejar su paz interior y provocándolo para que fracase en su objetivo.
Don Polibio nos aseguró que no fue para nada fácil superar esta prueba. Pero que en definitiva los Shamanes son entes que promueven el bien espiritual del mundo y que ser uno de ellos es un orgullo indescriptible. Después de este año de prueba, Don Polibio pudo empezar sus labores de Shamán.
Un Shamán tiene la obligación de pasar sus poderes a otra persona cuando lo crea conveniente. Su padre se los pasó a él. Para ello se necesitaba de la simple tarea de soplarle un tabaco puro por los 4 puntos de la sabiduría. Una vez en su pecho, una en su espalda, una en la coronilla y finalmente un soplido dentro su boca. Don Polibio contaba con fe que se sentía cómo el poder de su padre recorría todo su cuerpo.
Lo complicado llegaría después, ya que el supuesto “aspirante a Shamán” debía estar en contacto enteramente con la naturaleza, esto significa que ésta persona debía ser abandonada en la selva durante todo un año sin contacto con la gente. Para colmo, y si esto no fuera suficiente, tenía que superar tentaciones que le imponía el demonio, ya que más de una vez se presentaría en forma de una hermosa mujer con patas de ave, tentándolo a dejar su paz interior y provocándolo para que fracase en su objetivo.
Don Polibio nos aseguró que no fue para nada fácil superar esta prueba. Pero que en definitiva los Shamanes son entes que promueven el bien espiritual del mundo y que ser uno de ellos es un orgullo indescriptible. Después de este año de prueba, Don Polibio pudo empezar sus labores de Shamán.
El Shamanismo
El shamanismo juega un papel muy importante dentro de las comunidades del oriente, los quichuas creen en un mundo espiritual que los rodea, en visitantes que vienen a nuestro mundo para cuidarnos y otros para tentarnos y llevarnos al mal. Entre sus principales creencias está el de sus dioses, que son las montañas y las cavernas así como también creen en el diablo y los duendes.
Muchos quichuas ya conocen y practican el catolicismo, don Polibio, por ejemplo, usaba un rosario que colgaba de su cuello y confesaba creer en varios aspectos de esta religión pero sin dejar de lado los dogmas de su comunidad.
El shamán está siempre en contacto con el mundo de los espíritus, asegura que ellos juegan un papel fundamental en la vida de todos los individuos y de la sociedad en general; así como hay espíritus buenos, también los hay malos y el shamanismo intenta encontrar un equilibrio entre los dos y lograr una paz general; el shamán puede abandonar su cuerpo para ir en busca de respuestas y ayuda sobrenatural y evoca, sobretodo, imágenes de animales de la selva como guías del mundo espiritual y terrenal.Los shamanes actúan por sí solos y desde el lugar que les parezca más cómodo, trabajan bajo la premisa de que el mundo natural se ve constantemente afectado por el mundo de los muertos y espíritus. Además pueden entrar en un trance al, que les permite ver a través del cuerpo de los humanos tal como si estuvieran viendo una radiografía, de esta manera pueden detectar enfermedades para posteriormente curarlas.
Muchos quichuas ya conocen y practican el catolicismo, don Polibio, por ejemplo, usaba un rosario que colgaba de su cuello y confesaba creer en varios aspectos de esta religión pero sin dejar de lado los dogmas de su comunidad.
El shamán está siempre en contacto con el mundo de los espíritus, asegura que ellos juegan un papel fundamental en la vida de todos los individuos y de la sociedad en general; así como hay espíritus buenos, también los hay malos y el shamanismo intenta encontrar un equilibrio entre los dos y lograr una paz general; el shamán puede abandonar su cuerpo para ir en busca de respuestas y ayuda sobrenatural y evoca, sobretodo, imágenes de animales de la selva como guías del mundo espiritual y terrenal.Los shamanes actúan por sí solos y desde el lugar que les parezca más cómodo, trabajan bajo la premisa de que el mundo natural se ve constantemente afectado por el mundo de los muertos y espíritus. Además pueden entrar en un trance al, que les permite ver a través del cuerpo de los humanos tal como si estuvieran viendo una radiografía, de esta manera pueden detectar enfermedades para posteriormente curarlas.
El origen de la primera nostalgia de casa
Al ver la selva uno se siente perdido y fuera de casa, cuando entras en una choza de un nativo sabes que estás lejos pero cuando realmente te das cuenta que estás en un lugar fuera de lo común y que pasaste a ser un turista más dentro de tu propio país es precisamente en el fatídico momento en el que se sirve la comida.Si bien es cierto, nunca disfruté ni gusté de la chicha, pero, dentro de lo que se puede y hasta por compromiso y tacto, se la puede pasar. Pero, fue cuando noté el platillo venidero cuando entré en pánico junto con el resto del grupo. Se trataba de “carachamas”, unos pequeños peces de río recién pescados pero aún con vida, veía de cerca cómo doña Teresita raspaba con su cuchillo las escamas del pez para luego abrirle la panza y sacarle con sus manos las tripas mientras el pequeño animal aún se movía intentando escapar de una muerte imposible de evadir.
Luego se los puso a hervir en una enorme cacerola puesta encima de un fuego de leña muy grande y, después de algunos minutos estaban listos para saborear. Doña Teresita no esperó para recomendarnos los huevecillos del pez y nos enseño a extirpárselos, ante nuestra primera negativa recomendó luego su carne, finalmente casi indignada tras nuestros rostros repugnados por la escena nos pidió que por lo menos probemos el “caldito”.
Dicho “caldito” nos puso la piel de gallina sin dejarnos ni un poco de ganas de ir más allá y probar el resto del platillo; a pesar de esto tuvimos que aguantarnos y sonreír inmediatamente. Terminaron recomendándonos los “chontacuros”, con temor decidimos preguntar qué era eso; nada más y nada menos que gusanos. ¿Cómo no extrañar Quito?
El jefe de la selva
En medio de la selva, en el camino hacia Pununo, entre Misahuallí y esta pequeña comunidad; se encuentra el gran jefe de la jungla. Desde las alturas observa todo y con sus largas extremidades se burla de nuestra insignificancia y pequeñez.
Se trata del gigantesco ceibo, un árbol muy simbólico para los Quichuas ya que representa sabiduría y buena suerte. Actualmente se encuentra en peligro de extinción y los moradores lo cuidan mucho; precisamente el que se encuentra en el punto antes mencionado tenía 300 años de vida y medía aproximadamente 50 metros de altura; más impresionante que esto fue el hecho de que según el guía este ceibo era uno de los más jóvenes del Oriente y que en un parque ecológico existía uno que para rodearlo se necesitaba de más de 60 personas tomadas de la mano.
Se dice que el ceibo transmite buenas energías, por lo que nunca está de más tocarlo con el afán de tener un poco de esta dicha. Sin embargo el tronco del ceibo está lleno de hormigas “conga” las cuales son venenosas y su picadura representa un dolor bastante molestoso, para colmo, y como si no fuera ya suficiente, están siempre rodeándolo las espantosas tarántulas que, si nos asustamos todos con una enorme, nos terminamos retirando del lugar al saber que para los lugareños era considerada como una de las pequeñas arañitas.
Se trata del gigantesco ceibo, un árbol muy simbólico para los Quichuas ya que representa sabiduría y buena suerte. Actualmente se encuentra en peligro de extinción y los moradores lo cuidan mucho; precisamente el que se encuentra en el punto antes mencionado tenía 300 años de vida y medía aproximadamente 50 metros de altura; más impresionante que esto fue el hecho de que según el guía este ceibo era uno de los más jóvenes del Oriente y que en un parque ecológico existía uno que para rodearlo se necesitaba de más de 60 personas tomadas de la mano.
Se dice que el ceibo transmite buenas energías, por lo que nunca está de más tocarlo con el afán de tener un poco de esta dicha. Sin embargo el tronco del ceibo está lleno de hormigas “conga” las cuales son venenosas y su picadura representa un dolor bastante molestoso, para colmo, y como si no fuera ya suficiente, están siempre rodeándolo las espantosas tarántulas que, si nos asustamos todos con una enorme, nos terminamos retirando del lugar al saber que para los lugareños era considerada como una de las pequeñas arañitas.

El camino a Pununo
Eran las 7ymedia de la mañana en el Tena. Una camioneta estaba esperando a todos los que se dirigirían a la comunidad indígena de Pununo que se encuentra a 8 kilómetros de Misahuallí, y a 48 kilómetros de la Provincia de Napo. A pesar de que el camino no fue muy largo, los casi 50 minutos de viaje resultaron agobiantes e intrigantes. Caminos irregulares, puentes de solo dos tablas paralelas, el calor, el sol canicular, eran algunos de los rasgos de este peculiar pero aventurero recuerdo. Al llegar a la comunidad se podían observar kilómetros y kilómetros de selva, árboles enormes, muchos insectos y a lo lejos una choza. En ésta pequeña choza de madera habitan Polibio Tanguila, Teresa su esposa, y sus siete hijos. Polibio y Teresa contrajeron matrimonio porque sus padres así lo decidieron. En su cultura el casarse por amor no es una posibilidad, sino que se da por conveniencias familiares. Polibio fue shamán gracias a su padre, y hoy es el curandero de su comunidad. Gracias a las creencias de los quichuas los dioses se presentan como las cavernas, el diablo y los duendes, mientras que el diablo se presenta para las mujeres en un hombre con patas de ave, y para los hombres en una espléndida mujer con las mismas patas. En alguna ocasiones Polibio comentó sobre la necesidad de no quedarse solo en la selva pues es cuando el demonio aprovecha para aparecer, asimismo puso énfasis en el hecho de que no se les debe temer pues finalmente son esos dioses son que les proporcionan la sabiduría.
El Tena
Tena es la capital de Napo. Una provincia que se encuentra al este de la provincia de Pinchincha, que ofrece una gran variedad de actividades para los turistas. Una de las grandes atracciones de Tena es el tubbing, el rafting y kayaking que se pueden realizar en el río que cruza a la ciudad y que lleva el mismo nombre. “La capital de la canela” como se le conoce, o San Juan de los dos ríos de Tena es el escenario que alberga a más de 10000 especies entre animales insectos y plantas. Rico en especies naturales y hermosos paisajes este lugar es uno de los más atractivos en lo que a turismo se refiere. Año tras año la cantidad de turistas es mayor, no solamente extranjeros sino del propio país que se interesan por lo exótico y fuera de lo común de la localidad.
Nuestra experiencia en fotos
Los maltrechos caminos del Tena no detuvieron nuestra aventura
Momento de caminar rumbo a la comunidad

El cansancio se veía reflejado en nuestros rostros.

Don Polibio nos recibió muy amablemente y nos explicó el proceso de la Ayahuasca
La preparación de la Ayahuasca
A degustar la chicha mientras se espera

Finalmente Don Polibio se puso su vestimenta
y pudo hacernos la limpia
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